lunes, 4 de abril de 2011

Música y Cine

     Este fin de semana, con motivo de una celebración familiar, tuve la ocasión de asistir por primera vez al Restaurante Mandalay del famoso Casino de Torrelodones. Mucho podría decirse acerca del salón, del servicio, del menú y de la variopinta asistencia, pero sería sin duda una descripción que me alejaría demasiado de mi  objetivo. Por esa razón, y por considerarlo imprescindible para el desarrollo de este post, sólamente haré una pequeña mención a la orquesta que se encontraba amenizando la velada. Esta orquesta, formada por dos secciones claramente diferenciadas (por una parte los cantantes y la sección rítmica, y por otra los vientos metales propios de una big band) se paseó con una soltura extraordinaria a través de un amplísimo repertorio. Lejos de someterse a una especialización, la orquesta interpretó durante cinco horas un sinfín de temas, que fueron desde la bossa nova de Vinicius de Moraes a los Standards más conocidos, pasando por  Pasodobles,  Tangos y algún tema de Música Clásica.

     Uno de estos temas de Música Clásisa que sonó durante la cena fue el celebérrimo comienzo de "Así habló Zaratustra", de Richard Strauss. No pasó mucho tiempo antes de que una compañera de mesa me preguntase a qué película correspondía esta música, si acaso a Star Wars o a alguna parecida. Pues sí, le respondí, esta música pertenece a la película 2001, pero en realidad la compuso Strauss mucho tiempo antes para su poema sinfónico Así habló Zaratustra. Flaco favor, me vino a la cabeza, le hizo Kubrick a Strauss al incorporar su música a la escena inicial de su película, y no sólo a ese, ya que también empleó el Danubio Azul del otro Strauss para una de las tan llamativas secuencias de esta obra. Mucho daño se ha hecho a los compositores al emplear su música para películas y publicidad. Así que, alentado por esta pequeña reflexión y por el aturdimiento derivado de la opípara cena, me puse a pensar en algunas películas que habían empleado música clásica como parte de su banda sonora, pero con un reto: el de encontrar esta música en películas clásicas de cuya banda sonora pudieran desprenderse los criterios de interpretación musical de épocas que actualmente nos quedan un poco lejanas, y que, dada su antigüedad, no resulten tan conocidas por el público en general.

     Las más antiguas que me vinieron a la mente se remontan a la década de 1930; a una década donde por alguna razón proliferaron las cintas de terror, adaptaciones de novelas clásicas como Drácula o Frankenstein, o de mitos populares como los de la licantropía. En el siguiente video podemos apreciar un documento excepcional por partida doble, de un lado una de las transformaciones más lúcidas de hombre a lobo y, de otro, un acertado uso del poema sinfónico de Liszt "Les Preludes"; tras la transformación sigue un breve episodio dramático acompañado al piano por un vals de Chopin.


     Otro interesante  y ya estereotipado ejemplo de música clásica en el cine clásico de terror, es el que ilustra los créditos iniciales de la mítica Drácula, interpretada por el húngaro Béla Lugosi, y dirigida por Tod Browning en  1931. La melodía que se escucha durante el primer minuto de la cinta pertenece al Lago de los Cisnes, de Tchaikovsky. Al menos a mí me resulta tarea ardua desvincular esta melodía del genial Lugosi, a pesar de los notables esfuerzos de Darren Aranofsky en la reciente Cisne Negro. No obstante, aún me resulta mucho más interesante esta interpretación del Cascanueces de Tchaikovsky en esta primera versión del Mago de Oz, una película producida nada menos que en 1910.


     Otra gran obra del séptimo arte que conjuga unas imágenes sobrecogedoras con una banda sonora magistral, es la resultante de la colaboración de tres rusos excepcionales: el director Sergei Einsenstein, el director de fotografía Eduard Kazimirovich Tisee y el compositor Sergei Prokofiev. Juntos realizaron, entre otras, la película Alexander Nevsky, que narra las luchas de este noble ruso contra las invasiones de los suecos, teutones y tártaros  durante la primera mitad del siglo XIII. Veamos el resultado de esta colosal triada:


     No nos vendrá mal, después de tanta tragedia, solazarnos un poco con unas secuencias bien distintas de otra película, aunque muestran a una agitada y confusa Ingrid Bergman cayendo en las trampas que le tiende el miserable Charles Boyer en "Luz de Gas". El citado Boyer, que en la película interpreta a un malvado pianista, por cierto, pretende nublarle el seso a la pobre Ingrid Bergman, para así echarle el guante a una suculenta herencia.  El drama que se desarrolla en la siguiente secuencia está magistralmente acompañado por la Sonata Patética de Beethoven, y por la  primera balada para piano de Chopin.


     Para los músicos en general es importante un ambiente personalizado para estudiar sus partituras; los que hemos estudiado en Conservatorios estamos hechos a practicar en las cabinas, pequeños cubículos, casi zulos, en los que dificilmente cabe un piano y una silla. Estas cabinas no suelen estar provistas de instrumentos de gran calidad por lo que el estudio suele ser principalmente mecánico. No creo equivocarme al suponer que todos los músicos estudiamos e interpretamos mejor en un instrumento adecuado y en una sala debidamente acondicionada. Los grandes músicos a cuyos videos caseros se pueden acceder con bastante facilidad dan buena fe de ello; mírese si no alguno de los videos en que Ton Koopman interpreta al clave o al órgano desde alguna de las estancias de su casa.   Sin embargo, y a pesar de Ton Koopman, no he encontrado yo mejor ambiente para interpretar a Bach que el que se ingenió el Capitán Nemo, caracterizado por el siniestro James Mason en 20.000 leguas de viaje submarino:




¡Ya está bien de dramas! Pasemos ahora, y definitivamente, a la comedia. Imagino que en su momento fueron muchos los que de muy astutas maneras intentaron ligar con Marylin Monroe, pero seguramente nadie fue tan ingenioso como Tom Ewell en "La tentación vive arriba" , que se valió del Concierto nº 2 para piano y orquesta de Rachmaninov para conseguirlo:


     El preludio en do sostenido menor de Rachmaninov es un viejo conocido de los  pianistas. Muchos lo hemos estudiado y nos hemos comprometido con su vigor y su carácter, pero no creo que nadie haya llegado tan lejos como el genial Harpo Marx, que realiza en la película Un día en las Carreras una versión un tanto violenta del citado preludio, después de que su hermano Chico haga otra curiosa interpretación de una Rapsodia Húngara de Liszt, con variaciones libres.



     ...las cosas del directo.

     Vamos a concluir este post cinematográfico con la que, en mi opinión, es  la mejor escena de compenetración de una banda sonora clásica en una película. Se trata de un espléndido barbero realizando un afeitado apurado a un cliente sobresaltado, al ritmo marcado por Brahms, en la película "El Gran Dictador".



     Si quieres saber sobre las vidas de algunos compositores llevadas al cine pincha aquí:
Biopics


7 comentarios:

  1. Fuera de serie el artículo.....
    Ahora quiero uno de Star Wars.... :)

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  2. Jajaja, gracias, eso está hecho.
    Lo fuera de serie es la época en que en Cine Club ponían estas películas en VOSE, y un señor narizudo las explicaba... ¡eso sí que era buen cine!

    http://www.youtube.com/watch?v=PDwt3e8NB-A

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  3. Jorge, vaya post estupendo que te has marcado. El tema da para muchísimo, he estado viendo y escuchando cada película que comentas, y ha sido muy estimulante. Creo que deberías haber cortado y hacer una entrada por vídeo, para poder analizarlo todo mejor ;-))

    El cine se ha nutrido de una forma maravillosa de la música clásica, no creo que el despiste de tu amiga sea culpa de los directores, que Kubrick le haya hecho flaco favor a Strauss, eso ya es parte de la cultura de cada persona. Es como decir que Coppola le hizo un flaco favor a Wagner, porque ahora todo el mundo se cree que la "Cagalgata de las Valkirias" es de la película "Apocalypse Now".

    No soy Marilyn, pero si en una noche de verano alguien toca el "Concierto nº 2 para piano y orquesta de Rachmaninov" creo que también habría alguna posibilidad de que "cayera" :P.
    Divertidísima la escena de los Marx ;)

    Hay una película preciosa de Disney, Fantasía (1940) donde se recogen temas clásicos acompañando el ritmo de las imágenes, como una coreografía.

    Después hay aportaciones de películas, que han compuesto digamos temas clásicos, como la banda sonora de "La bella y la bestia" de Jean Cocteau, que es una ópera, todo transcurre cantado y muy bien sincronizado, compuesta por Philip Glass.

    Y no me enrollo más, ahora pongo un comentario con una duda. Felicidades y enhorabuena por tu estupendo blog.

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  4. La duda es la siguiente. Hace poco fui a visionar "The Artist". Tuve una pequeña polémica por email con un chico del grupo con el que fui a verla. En una escena en que el protagonista está hundido, de repente me parece identificar un tema de la banda sonora de "Vértigo" de Alfred Hitchcock, compuesta por Bernard Herrmann, en concreto "Scene d'amour": http://www.youtube.com/watch?v=ytC5jUBpMls

    Bueno, pues el chico me dice que no es ese tema, porque el susodicho se titula "My suicide" y está firmado por el autor de la banda sonora de "The Artist", Ludovic Bource:
    http://www.youtube.com/watch?v=HPeX1fFPfPE

    Miro internet y efectivamente compruebo que se titula "My suicide" y es la pista 23. Yo defendía que era tener mucha cara hacer unas pequeñas variaciones sobre un tema tan conocido y firmarlo como otro nuevo, y él simplemente que tenía reminiscencias de Herrmann.

    A mí me parece que hay trozos prácticamente clavados, y mi pregunta es: ¿cuál es tu opinión, un músico que componga algo basándose en otro, está plagiando o realmente puede simplemente crear una composición totalmente nueva, aunque haya evocaciones de otro tema ya conocido e identificable?. Es que para mí rendir tributo es una cosa, y falta de originalidad, otra.

    Por ejemplo, también hace poco vi en casa una película llamada "Melodía inmortal", sobre la vida de un gran pianista estadounidense, Eddy Duchin, y el tema central de la película, "To love again" (tocado en la realidad por Carmen Cavallaro) estaba basado en el "Nocturno en Mi Bemol Mayor" de Chopin, pero nunca se esconde y creo que se comenta en todas partes: http://www.youtube.com/watch?v=77fuM4glZvo
    Este caso no lo he interpretado como cara dura ni como plagio, sino como homenaje, pero no sé si debería aplicar el mismo rasero que con el anterior caso que menciono.

    Gracias anticipadas por tu respuesta, un saludo y enhorabuena por el blog.

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  5. Gracias Trinity. Tienes razón, desde luego, y además pensándolo bien creo que Kubrick acertó de lleno al aplicar esta música a la película. También empleó música de Ligeti, compositor húngaro, y de Aram Khachaturian, armenio, del primero el Réquiem y del segundo una Invención. La música de Ligeti la ha usado otras veces, por ejemplo en El Resplandor y en Eyes Wïde Shut.

    Te envío en enlace de este blog donde hago una pequeña reseña de esta música de Ligeti: http://tritonomusicnews.blogspot.com/2011/11/scary-classics.html

    Las películas de Fantasía son buenísimas, sobre todo la primera, vaya un logro para aquella época coreografiar las imágenes con una música escrita para otra cosa, con los medios antiguos de animación.

    En cuanto haya escuchado los enlaces que me has mandado te daré mi opinión sobre el asunto de Bernard Hermann. Un saludo.

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  6. Hola de nuevo Trinity, y disculpa por el retraso. Espera poder ver la película en estos días pero na ha sido posible. No quiero demorar más la respuesta, así que te daré mi opinión según lo que me cuentas y los videos que me mandas.

    Creo que a estas alturas está más que señalado que Bource se inspiró en este tema de Hermann para la banda sonora de The Artist, pero no sólo de Hermann sino de otros tantos del cine clásico; y resulta obvio que ha tomado "prestados" motivos de la Scene d´amour.

    Tu amigo yerra, pero no mucho, cuando afirma que se trata sólo de reminiscencias, pues la reminiscencia es un recuerdo un tanto brumoso del pasado, y en este caso entiendo que la película entera (incluyendo su banda sonora) no pretende recordar, sino recrear. Así, de la misma forma que la fotografía, los decorados, los gestos y los maquillajes están copiados de los de, por ejemplo, las películas de Harold Lloyd o Buster Keaton, así debe estarlo también la música. En todo caso para tener reminiscencias de Hermann no hay que copiar un tema y modificarlo a libertad, sino emplear armonías, timbres y orquestaciones parecidas.

    Lo que Bource ha hecho con la partitura de Hermann, según mi opinión, se llama en música "Paráfrasis". La paráfrasis es una forma musical atribuida a Liszt, que consiste en un arreglo libre a partir de fuentes ya conocidas, y no hay que confundirla con la variación. Luego, no se trata de una falta de originalidad, sino de una forma musical ya establecida que lleva la firma de quien la realiza, en este caso la de Bource.

    De todas formas, la reflexión que merece esta película es la de la vuelta atrás, que supone el haber llegado al límite de la decadencia de nuestro arte (en todas sus ramas). Por delante ya no hay nada más que investigar, no hay más que se pueda abstraer, y la consecuencia es, tal vez, la vuelta atrás... No sé...

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    Respuestas
    1. Hola Jorge, muchísimas gracias por tan amplia explicación. Ahora ya sé lo que significa paráfrasis y cómo ves tú este tema.

      Es curioso el dato que me dieron en un blog de cine, y es que tan equivocada no estaba, puesto que la propia protagonista de "Vértigo", Kim Novak, ha manifestado que está indignada con "The Artist" y el uso de la música de la película que protagonizó en 1958. Se puede leer AQUÍ.

      Gracias por todas las molestias que te tomas siempre, Jorge, y por los conocimientos que transmites.
      Saludos

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