viernes, 16 de septiembre de 2011

Querer y no poder

     Difícil gesta para el ciudadano en Madrid la de este último verano. La prudencia y la escasez han propiciado una profunda moderación en el tradicional éxodo costero, y forzado a numerosos madrileños a permanecer en la capital, lidiando con el desempleo y el calor. Las manifestaciones religiosas y populares que se han dado en Madrid, con las medidas aportadas  para fomentar las primeras y disolver las segundas, han provocado notables sinsabores. Añádase a la escena un sinfín de bolsillos menguantes y ya tenemos el escenario de la tragedia. No yerra el sabio refranero al concluir que si no hay harina, mohína.

     Con poco, no obstante, nos conformamos los menos pudientes. Los amantes de la pintura han disfrutado de entradas gratuitas en los Museos Nacionales y en las salas de exposiciones. No pocas tardes me he refugiado del cálido asfalto entre los pasillos del Prado y los del Reina Sofía, paseando entre cuadrados coloridos y figuras imposibles. Varias referencias a la música he advertido, por cierto, en la obra de los cubistas, que pintaban instrumentos musicales  por gozar todos ellos de geometrías peculiares. Violines, violonchelos, mandolinas, flautas y guitarras; todos estos instrumentos se encuentran en los lienzos de Picasso,  Braque, Gris; descompuestos a fin de poder observar todos sus ángulos. A la salida de este museo, contrasta la visión apocalíptica de los últimos tiempos con la amena concurrencia que se da cita en las múltiples terrazas de la plaza de Atocha, al abrigo del arte y de la música, el centro Reina Sofía a un lado y el Real Conservatorio al otro.

     En una de estas terrazas pasaba la tarde no hace mucho junto a unos compañeros instrumentistas, discutiendo animosamente sobre estos asuntos eternos que entusiasman a los músicos y  aburren a todos los demás. Detractores y paladines de la interpretación historicista, del uso inadecuado de instrumentos antiguos en salas modernas; algunos mentaban los tratados clásicos de interpretación barroca, otros arremetían contra ellos, y ocasionalmente se trataban temas tal vez menos elevados pero sugestivos, como la sustracción de huesos del cráneo de Beethoven por el avispado doctor Seligmann, cuya reconstrucción incluyo, para deleite de los truculentos. Curiosa historia ésta, a la que tal vez en el futuro podamos dedicarle más espacio.

      De estos asuntos, digo, discutíamos cuando el más aferrado defensor de lo historicista se escurrió en su asiento y ladeó cuanto pudo su cabeza, ocultándose de una señora algo achacosa que aún conservaba los ecos de una cierta altanería. Alarmados por este singular comportamiento quisimos conocer, curiosidad ineludible, qué problema tenía con la señora. "Problema ninguno", dijo, "esa señora es mi vecina del cuarto, es una viuda que pasa las horas muertas tocando el piano. Nos hemos cruzado  a menudo en el portal, pero nunca habíamos ido más allá de un hola y  adiós. El otro día la vi llegar cargando la cesta de la compra, y  la ayudé a subirla hasta su puerta, la verdad es que me dio un poco de pena". No tiene nada de particular, le dijimos, que una mujer mayor viva sola en su casa y vaya a la compra, no es razón para tenerle pena, ni menos aún para esconderse de ella.

     "Pues cuando le bajé el carro del ascensor y llegamos a su puerta", continuó el historicista, "le dije que aveces, los fines de semana, la oigo tocar, pero que no se lo decía porque me molestara, sino porque como soy profesor de piano, si algún día le surgía alguna duda  me podía preguntar. Al oír que soy profesor de piano se entusiasmó y me contó una historia un poco triste. Al parecer la señora había nacido en un pueblito de la provincia de Zaragoza, no recuerdo bien si era Alhama de Aragón, y allí había pasado su infancia en un ambiente relativamente humilde; no mencionó que hubiera allí escuelas dónde se enseñara música, pero sí dijo que había un vecino de mediana edad que enseñaba a los chavales de primaria en una escuela del pueblo. Había montado con algunos alumnos un modesto coro, y además de dirigirlo lo acompañaba al piano. La niña era alumna de esta escuela y participaba en el coro, y no sé si por admiración al piano, o por admiración al profesor, se le metió en la cabeza que quería aprender a tocar. Era, según me dijo, lo único en que pensaba, en tocar el piano.

     Le costó mucho esfuerzo preguntar al profesor si acaso podría darle lecciones. Con mucho gusto; y arreglaron que tan pronto ella dispusiera de un piano donde practicar comenzarían las clases. El primer paso estaba dado, pero ahora quedaba por resolver el más difícil, convencer a sus humildes padres de que le comprasen un piano. Esa misma tarde propuso la idea a su familia. Como era de esperar, su madre le explicó que tal cosa era impensable. Al parecer, un tanto arrepentida por esta severidad, consultó con el marido la posibilidad de ahorrar para satisfacer el deseo de la hija. El marido aceptó y dieron a la niña la feliz noticia de que pronto contarían con un piano en casa. Ahora bien, ahorrar para comprarse un piano no es cosa de pocas semanas, así que cuando por fin dos fornidos majaderos depositaron el piano en el salón familiar habían transcurrido varios meses. Con el curso escolar concluido y el coro disuelto por vacaciones, la niña corrió hacia la casa del profesor para tomar, tal y como se había acordado, la primera lección de piano. Pero tras llamar varias veces a la puerta, no fue el maestro quien se mostró, sino una bruja acartonada que dijo ser la casera, y que anunció que el profesor había aprobado unas oposiciones y se había trasladado  a Zaragoza.

     No es difícil imaginarse el desconsuelo con que la niña regresó a su casa. Con todo, allí permaneció el piano durante los años de su adolescencia hasta que ella también abandonó el pueblo para acceder a la Universidad. De su paso por la facultad no supe más que una conversación  con una profesora, ya entrada en años, que al parecer también había estudiado en algún conservatorio, acerca de la posibilidad de traerse el piano del pueblo para recibir clases.  La profesora, en uno de esos accesos de omnipotencia que en ocasiones invaden a las personas mayores, y mostrando una pedagogía un tanto arcaica, sentenció que asistiendo a la universidad por las mañanas, y estudiando las asignaturas por las tardes, no le quedarían, si acaso, más que dos horas para practicar piano, razones por las que lo mejor era olvidarse sin más; tal vez en otra reencarnación, le dijo.

     Al final terminó la señora su carrera, contrajo matrimonio con un próspero abogado, se trasladó a Madrid y no se dedicó a otra cosa que a las tareas domésticas y a los hijos. Desalentada del piano, se convirtió en melómana y llegó a reunir una amplísima discoteca, de cuya magnitud puedo dar fe; pero siempre le quedó la sombra de no haber podido estudiar piano, y en el fondo confiaba en que tarde o temprano se le presentaría la oportunidad. Y al final ocurrió. Un día, estando sus hijos bien criados y  provistos de medios para independizarse, su marido murió a consecuencia de un infarto, dejándola en una situación desahogada, y completamente sola. Sin pensárselo dos veces, se dirigió a la tienda de pianos y pagó al contado un Yamaha vertical; luego se informó  sobre la escuela de música más cercana a su casa, pagó la matricula y, esta vez sí, comenzó a recibir clases, cincuenta años después de su primer desengaño. Y ahora no hacía otra cosa que tocar el piano.

     Aplaudí su tenacidad y le reiteré mi ofrecimiento de disipar cualquier duda que pudiera tener sobre técnica o repertorio. No se preocupe joven, me dijo, que no le quiero molestar, aunque si yo supiera que tiene usted un poco de tiempo le pediría que tocara una pieza, sólo para que algo suene bien alguna vez en este piano. Naturalmente, ahora mismo si quiere. Y dicho y hecho. Me senté al piano -he de decir que estaba un poco desafinado y que el teclado presentaba un calado irregular- e interpreté el primer movimiento de la Sonata de Mozart en do mayor, K 330. La mujer permaneció en contenido silencio durante todo el primer tiempo; es algo respetuoso que no tiene nada de especial, pero  cuando hube acabado ni siquiera se inmutó; al contrario, se quedó  petrificada, con la mirada fija en algún punto extraño. Supuse que debía estar recordando su relación frustrada con el piano, su pasión inabarcable por la música, tal vez debía estar inmersa en alguna meditación profunda provocada por las notas de la Sonata. Di por concluido el recital y me levanté, pero de pronto salió de sus ensueños y clavó en mí aquellos ojos que antes habían estado tan ausentes. Se plantó entre donde yo me encontraba y la puerta de la casa, interponiéndose como un espartano feroz y me dijo, Joven (y este es el motivo por el que ahora me escondo), ¿le apetece a usted  un Gin tonic?"


     Escuchemos  la Sonata de Mozart k 330, en la versión de un maestro, también con señora mayor escuchando atentamente.
    

2 comentarios:

  1. A saber que se le pasaría por la cabeza a la mujer durante aquellos minutos de ensimismamiento. Aunque pensándolo mejor, que la duda permanezca. Fabulosa historia!

    ResponderEliminar
  2. La próxima vez que vea a mi amigo intentaré sacarle más información, gracias, Carlos. ;)

    ResponderEliminar

Seguir por Email

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Últimas críticas de Bachtrack

Music : NPR

Audioclasica

iOpera

Scherzo

Doce Notas

Fundación Juan March. Calendario de actividades

Buscar en este blog

BIBLIOGRAFÍA


  • A. Robertson y D. Stevens. "Historia General de la Música". Ediciones Istmo S.A.. Madrid, 2000.
  • Alex Ross. "The Rest is Noise". Picador. New York, 2007.
  • Arthur Shopenhauer. "El arte de tener razón (expuesto en 38 estratagemas)". Alianza Editorial, S.A. Madrid, 2006
  • Alan Walker. "Franz Liszt, The Virtuoso Years, 1811-1847". Cornell University Press. New York, 2004.
  • Alexander Sturgis. "Entender la pintura". Blume. Barcelona, 2002.
  • Alfred Einstein. "La música en la Epoca Romántica" Alianza Música. Madrid 2007
  • Alvaro Cunqueiro. "Las crónicas del sochantre". Destino. 1966
  • Alvaro Cunqueiro. "Fábulas y Leyendas de la Mar". Tusquets Editores. Barcelona, 2003.
  • Anthony Storr. "Freud, a very short introduction". Oxford University Press, New York, 1989.
  • Anthony Storr. "La Música y la Mente". Ediciones Paidós Ibérica S.A. Barcelona, 2002.
  • Anthony Storr. "Solitude". HasperCollins Publishers, London, 1997
  • André Lavagne. "Chopin". Espasa-Calpe, S.A. Madrid, 1974.
  • Arnold Dolmetsch. "The Interpretation of the Music of the 17th and 18th Centuries". Dover Publications, New York.
  • Biblioteca Temática Montaner y Simón: Historia de la Música I. Montaner y Simón S.A. Barcelona, 1979.
  • Bruno Bettelheim. "Psicoanálisis de los Cuentos de Hadas". Crítica S.L. Barcelona, 2005.
  • Carl Jung. "Tipos Psicológicos". Edhasa. Primera Edición, Barcelona, 2008.
  • Carl Jung. "El hombre y sus Símbolos". Luis de Caralt Editor S.A., Barcelona, 2002.
  • Carl Jung. "Simbología del Espíritu". Fondo de Cultura Económica de España. S.L. Madrid, 1998.
  • Charles and Mary Lamb. "Tales from Shakespeare". Penguin Popular Classics. London, 1995
  • David Ledbetter. "Bach's Well-tempered Clavier, the 48 preludes and fuges". Yale University Press. 2002.
  • Deborah Mawer (editora). "The Cambridge Companion to Ravel". Cambridge University Press, 2000.
  • Douglas Moore. "A Guide to Musical Styles. From Madrigal to Modern Music". W.W. Norton and Company, Inc. New York, 1962
  • E. H. Gombrich. "La Historia del Arte". Phaidon. Londres, 2008
  • Elias Lönnrot. "El Kalevala". Clásicos Bergua, 2ª edición. Madrid, 1999.
  • E. Robert Schmitz. "The Piano Works of Claude Debussy". Dover Publications. 1966
  • Eurípides. "Tragedias II" (Electra). Ediciones Cátedra S.A. Madrid, 1999
  • Giovanni Papini "Autobiografía. Ficción" Segunda Edición, 1966. Aguilar, S.A. Madrid
  • Giovanni Papini "BIografías. Retratos. (Vida de Miguel Angel)". Tercera Edición, 1964. Aguilar, S.A. Madrid
  • Giovanni Papini. "Gog". Espasa Calpe S.A. Madrid, 2001.
  • Henry Wadsworth Longfellow. "The Song of Hiawatha". Dover Publications, INC, New York.
  • Heinrich Heine. "Noches Florentinas" Editorial Cátedra, Letras Universales. Madrid.
  • Heinrich von Kleist. "El terremoto de Chile". Atalanta.
  • Hildegard von Bingen. "Scivias: Conoce los Caminos". Editorial Trotta. Madrid, 1999.
  • Homero. "La Odisea". Cátedra. Letras Universales. Madrid, 2009.
  • Humphrey Searle. "Liszt". Muchnik Editores. Barcelona, 1987.
  • Jean Cocteau. "Cuatro Monólogos". Colección Teatro nº 325. Ediciones Alfil. Madrid, 1962
  • Jeremy Siepmann. "El Piano". Ediciones Robinbook, S.L. Barcelona, 2003.
  • Josef Hofmann. "Piano Playing. With Piano Questions Answered". Dover Publications, Inc. New York, 1976
  • Joseph Campbell. "El Héroe de las Mil Caras (Psicoanálisis del mito)". Fondo de Cultura Económica. México, 2006.
  • Judith Lynn Sebesta. "Cantiones Profanae". Bolchazy Carducci Publishers. 1996 USA.
  • Leonard B. Meyer. "Emotion and Meaning in Music". The University of Chicago Press.
  • Longo. "Dafnis y Cloe". Ediciones Cátedra. Madrid, 2004.
  • Louis Horst. "Interpretación de las Danzas del Renacimiento y Barroco". Intervalic University, Madrid. 2005
  • Mariano Alonso. "Pensamientos y Divagaciones". Imprenta Pérez Galdós, 1995, Las Palmas de Gran Canaria.
  • Max Knight (traductor). "A confidential matter: the letters of Richard Strauss and Stefan Zweig, 1931-1935". University of California Press. 1977
  • Mircea Eliade "Mitos, Sueños y Misterios". Editorial Kairós. Barcelona, 2010.
  • Nicolás Díaz-Saavedra de Morales. "Saint-Saëns en Gran Canaria". Real Sociedad Económica de Amigos del País. Gran Canaria. 1985
  • Nikolaus Harnoncourt. "La música como discurso sonoro. Hacia una nueva comprensión de la música". Acantilado. Barcelona, 2006.
  • Nikolaus Harnoncourt. "La Música es más que las Palabras". Paidós. Madrid, 2010.
  • Ovidio. "Metamorfosis". Colección Austral. Madrid, 1997
  • Olivier Alain. "Bach". Espasa-Calpe, S.A. Madrid, 1974.
  • Oscar Wilde. "The Importance of Being Earnest and Four Other Plays". Barnes and Noble Classics. New York.
  • Oswald Spengler. "La Decadencia de Occidente". Espasa Calpe. Madrid, 2007
  • Pedro de Alcantara. "Indirect Procedures. A Musician's Guide to the Alexander Technique". Oxford University Press. 1997
  • Pedro de Alcantara. "Integrated Practice (Coordination, Rhythm and Sound)". Oxford University Press, 2011.
  • Ramón Rodamiláns. "En Busca de Arriaga". Editorial MINIMA. Bilbao, 2000.
  • Régine Pernoud. "Hildegarda de Bingen". Ediciones Paidós Ibérica, S.A. Barcelona, 1998.
  • Roy Willis. "Mitología del Mundo". Evergreen/Taschen, 2007
  • Sandra P. Rosenblum. "Performance Practices in Classic Piano Music: their principles and applications". Indiana University Press. First Paperback Edition, 1991.
  • Sheila Ostrander y Lynn Schroeder. "Superaprendizaje". Ediciones Grijalbo. Novena Edición, 1980, Barcelona.
  • Sigmund Freud. "Psicología de las masas: Más allá del principio del placer". Alianza Editorial, Madrid, 2010.
  • Stefan Zweig. "El mundo de ayer. Memorias de un Europeo". Acantilado.
  • Stefan Zweig. "Magallanes". DeBOLS!LLO. Barcelona, 2006
  • T.S. Elliot. "Old Possum's Book of Practical Cats". Faber Children´s Classics. London, 200
  • Vasili Kandinsky. "De lo espiritual en el arte (contribución al análisis de los elementos pictóricos)". Ediciones Paidós Ibéirca S.A. Barcelona, 1993.
  • Washington Irving. "Cuentos de la Alhambra". Miguel Sánchez, editor. Marqués de Mondéjar, 44. Granada. 1991
  • William Shakespeare. "Hamlet". Ediciones Planeta S.A. Barcelona, 1988

Seguir en Google+

Seguidores

Follow by Email

Archivo del blog